
Tauro
Descubre los Hoteles del Grupo Lopesan en Tauro
Tauro es un valle que guarda una energía particular: una mezcla de paisaje volcánico y mar cercano, de naturaleza austera y luz generosa. Caminar por Tauro es sentir la tierra caliente bajo los pies y ver cómo todo termina inevitablemente en azul. No tiene el bullicio de los grandes núcleos ni la prisa del viajero.
La playa de Tauro es distinta a las demás. El agua suele estar tranquila, casi hipnótica, perfecta para olvidarte del tiempo paseando por una avenida improvisada en la que encontrarás restaurantes y hoteles que se funden con el paisaje. Tauro pertenece al pintoresco municipio de Mogán y es la opción perfecta para que muchos viajeros decidan quedarse aquí, donde la serenidad es paisaje y también propuesta.
Anfi Emerald Club Descanso, diversión y relax
España · Gran Canaria · Tauro
Estos apartamentos en Tauro son quietud en estado puro: mar, roca y horizonte en equilibrio, un lugar donde el sol traza su ruta sobre el Atlántico sin ruido, consiguiendo que tengas la concentración necesaria para hacer todo aquello que quieras: entrenar, relajarte, divertirte o pasar un rato en familia.
Hotel, golf y Tauro, ¿necesitas algo más?
Tauro es un valle de piedra antigua que aprendió a contemplar el mar, un pliegue dorado de la isla donde la luz aparece. Las casas y resorts que asoman por la costa, son testigos de un ritmo calmado: personas que disfrutan respetando el paisaje. Y el paisaje les responde: con tardes de cobre, con brisas que cuentan historias, con un silencio que es raíz.
Y en medio de todo esto, luce nuestro hotel en Tauro, Anfi Emerald Club, preciso y con carácter. ¿Paisaje o identidad? ¿Destino o espejo? Al final, todo se funde, y tú terminarás por descubrir que comprender y contemplar quizá, en el fondo, sean el mismo verbo.
Gastronomía Anfi Emerald Club del Grupo Lopesan
En Anfi Emerald Club, la cocina es un puente entre el cuerpo entrenado y el espíritu curioso. Tauro, un valle mineral donde la tierra respira despacio y el océano aprende a moderar su fuego, dicta la pauta. Los platos no buscan exhibirse; se ofrecen. Los sabores son honestos; no fingen.
Dialogan con el viajero que regresa del mar, con quien entrena en la piscina, con la familia que viene a celebrar que el mundo aún es amable. Cada bocado sostiene la teoría de que comer es una forma de comprender el mundo: frescura deliberada, técnica silenciosa, sabor que honra lo que fue semilla o agua.